vendredi, septembre 09, 2005

El manuscrito de San Gimignano

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I


Hoy, un tacto helado
arriba en el buque
como una niebla
en forma de ratas.

En la noche blanca
las velas de sus tres palos
parecen faldas que bailan
con una orquesta de esqueletos
y Wagner resucitado.

Los soles tiñen de rojo
los cielos imposibles
sobre las dársenas
sucias de niños solos.
-Háblame de ti
de tus huellas aguardándome
borradas espumas
dejadas en la arena.
De por qué mi caballería
no anduvo más veloz
para detener el futuro.
Ahora ya es demasiado tarde
para saber dónde se esconde
el ansia invisible.

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II


El bosque permite al carruaje
reflejarse en los lagos quietos
esperando el ruido sobre los puentes.
Transcurre el pueblo
allí donde siempre estuvo.
Mas los pájaros se han dormido en los caminos.
Anuncian la epidemia.
Tras los portones
se ha presentado: la peste negra.
La fiebre roe y roe
mientras con sus colas grises
escribe sus cartas de amor
Nosferatu, el sr del Tiempo.


III

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La sombra crece
en las paredes de piedra.
Espía tu pelo negro,
tu fresca boca
y la frisura de tus pezones
tras el vaho del espejo.
-Perdone que me presente así
soy el conde Drácula.
La muerte no lo es todo,
es más cruel no morir.
-Sombra ciega, ha de saber
que una mujer lavada de hombre
le cegará en lo oscuro
olvidando el canto del gallo.
Esa luz primera será la última
y la mañana será la noche.


IV

Caravanas de gusanos,
ataúdes de abedul
en fila procesionaria.
Una nube negra
llora polvo
sobre los retratos
que ahora son de la peste
y los insectos.
Donde ojos son túneles
en una luna muerta
y las manos escapan
como ramas de escarcha.
El silencio es la voz de las fogatas.
Arde la vida, cada vez más fría.
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La razón es el vampiro.
En tus torres San Gimignano
resta el eco de sus alas
y los lobos hablando en el idioma
de los huesos y las risas recordadas.
Puedo ver cómo los enterradores
se alimentan en su última cena
con joyas de mujer arrancadas.
Y cómo sobre la plaza corre la deslenguada oveja
y Bruegel pinta niños jugando con la muerte,
cerdos y abuelas que duermen mecidas
por el olor fétido de la espera.
Extrañas mariposas habitan los pozos.


V


Pero tus pies son ligeros como el deseo,
transparentes como mis dedos en tu arrabal,
cálidos como el dulce agua de tu vientre.
En el embozo caído guardas el crucifijo,
todo el asco y toda mi muerte.
Y tu cuello se entrega al goce de la sangre.

Penetra en tu piel el ansia.
No puedes darme más.

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VI

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Aún más bella
con esa luz primera
lloran los búhos
grita sobre la arboleda
el sol y el horizonte.

Aún más bella
con esa luz primera
las armas de mi dinastía
mueren enfermas sobre tu sangre,
sobre tu flujo, sobre tu olor.
Me duele la mañana que rompe la noche
y el eterno vuelo se ahoga sordo
en la tempestad de tu pecho regalado.

Aún más bella
con esa luz primera
alcanzas la clara vida en la oscura muerte.

Aún más bella
como una amapola
rota por el viento.
No te amaré nunca
pues nada soy
salvo una gota de tu sangre ahora seca,
ceniza de tanta destrucción.

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Texto: Jesús Fragoso
Imágenes Nosferatu de W. Herzog y Nosferatu Murnau
Pintura: Bruegel, El triunfo de la muerte.1562
Fotografía: Willie Dillon

3 commentaires:

Cristal a dit…

¡Hermoso, realmente hermoso!
Gracias por tan bellas letras, Jesús.
Un abrazo

ojitos a dit…

t has vuelto a ir?!?!?!
quiero leerte mas, jeje :)

gabriela a dit…

jesus espero no parecerte tonta, pero que miedo esas imagenes....hermosa poesia, hemosas palabras y una pregunta:¿y esa foto del caballo? es de Argentina?